¿Son deducibles los gastos por atenciones a clientes y los de promoción de ventas?

General

Los gastos que las empresa soporten por atenciones a clientes o a proveedores son deducibles, pero hasta el límite del 1% de la cifra de negocios. No obstante, es precisa la justificación del gasto y su correcta contabilización. Entendemos por atención a clientes: regalos, comidas de empresa, cestas de Navidad, viajes promocionales, etc… Así, si la cifra de negocios en 2017 es de un millón de euros, en ese ejercicio serán deducibles hasta el límite de 10.000 euros. Lo que exceda de dicha cuantía no será deducible, por lo que no se ahorrará el 25% del Impuesto sobre Sociedades.

Un concepto distinto es el de gastos de escaso valor para promocionar las ventas, estos gastos no están sometidos al límite del 1% del importe neto de la cifra de negocios del periodo impositivo. Están incluidos en ésta categoría los relojes, bolígrafos, llaveros, calendarios, agendas, etc…. Es aconsejable acreditar que en estos objetos se incluye el nombre y/o logotipo de la empresa, por ello mejor que quede reflejado en la factura o albarán, por si fuera preciso ante una inspección de la Agencia Tributaria.

Esta diferenciación en el tratamiento fiscal convierte en imprescindible la diferenciación contable de ambos conceptos. Diferenciación que tiene también su reflejo en el IVA ya que el IVA soportado en los gastos incurridos por atenciones a clientes no es deducible, mientras que sí lo es el soportado por los gastos incurridos en la promoción de las ventas.

Sobra mencionar al respecto que no es una cuestión exenta de controversia, precisamente, por la delgada línea que separa una tipología de gastos de la otra, puesto que es evidente que cualquier atención a clientes tiene como finalidad última la promoción de las ventas.

No existe en el ordenamiento jurídico español una definición de ninguno de los dos conceptos, no obstante, la doctrina administrativa ha venido entendiendo hasta el momento que la promoción de las ventas supone la publicidad y la divulgación de información sobre un producto, mientras que en la atención al cliente se pretende su fidelización y gestionar las relaciones públicas de la empresa.